Mamitas: no nos ataquemos entre nosotras

Mamitas: no nos ataquemos entre nosotras Foto: iStock

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Mamitas: no nos ataquemos entre nosotras

Últimamente he visto en muchas de las páginas que sigo de mamás un ataque constante por cualquier tema. Les platico. Hace no mucho vi un post en Facebook de una mamá que exponía su sentir sobre el hecho de saber que en vez de niña tendría niño, es decir, que ella estaba tan ilusionada por ser una mamá de una niña, que al saber que venía un varoncito en camino se sentía frustrada, agobiada, triste y con una sensación de vacío que no experimentaba antes de saber el sexo de su bebé. Claramente la mamita en cuestión no pedía ni consejo, ni ayuda, simplemente expuso su sentir en un foro abierto. Ahí el problema.

Comencé a leer los comentarios y, sin temor a equivocarme, el ochenta y pico por ciento de ellos giraban a lo mismo con frases como:

- “Deberías estar agradecida de poder ser mamá”

- “Antes di que viene sano”

- “Otras no pudiendo ser mamá y esta ridícula sale con esto”

- “Eso es de viejas chiqueadas que ya no saben cómo llamar la atención de los demás”

- “Mugre vieja, mejor que lo aborte si no lo va a querer”

Y así cientos y cientos de opiniones no solicitadas, pero ese es el arriesgue de Facebook: pones algo público y eres susceptible de recibir todo tipo de frases, algunas de apoyo y aliento, y las más de desaliento. En este caso particular me di cuenta de algo: no tenemos el más mínimo sentido de la empatía, es decir, no somos capaces de ponernos en el lugar del otro para poder dar un consejo. En ese sentido recordé lo que justo sobre el tema me dijo una especialista: “A ese sentimiento se le llama ‘decepción de género’ y es cuando una mamá o papá esperan tener un hijo de determinado sexo, si esto no sucede, entonces pueden llegar a rechazar definitivamente al pequeño, por eso es indispensable buscar ayuda”.

Así lo comenté en aquel post sin juzgar ni emitir ninguna opinión más. Recibí muchos comentarios favorables y otros diciendo que no sabían que aquello existía. Pero no faltaron las que dijeron:-

- “Pues yo lo superé sin ayuda”

- “Ir al psicólogo es para las débiles, yo solita salí adelante”

- “Sólo es dejar de pensar que te sientes frustrada”

- “Ya dejen de chiquearse y den gracias de que tienen hijos”

Es decir, volvimos a lo mismo: cero empatía y nada les parece. Esto sólo fue por poner un ejemplo. Hay muchos otros temas que definitivamente levantan ámpula entre el gremio maternal, pero, sin duda, el que más es la lactancia materna. Miento, ahí se da un “quién vive” con tener a los hijos por parto natural o cesárea. ¡Si supieran la de debates que me he aventado!

Ni unas más ni otras menos

Así debería ser: ni unas son más por dar pecho exclusivamente, ni otras menos por recurrir a la fórmula. Tampoco se es menos o más mujer por aventarse el parto de manera natural o por dejarse “abrir” por la mitad. Entendamos algo mamás: no son competencias. Cada una tiene su historia y la ha vivido a su manera, cada mamá hace lo que puede y se esfuerza por darle lo mejor a su crío, y eso no significa que deba estar en el mismo parámetro.

Por decir algo: he escuchado decir a las que tuvieron parto natural que las que tuvieron cesárea “se fueron por el camino fácil”; las de cesárea dicen que las de parto natural se recuperan más rápido porque “sólo dan dos pujiditos y ya”. No, no es tan simple. Las de parto natural se pueden aventar hooooooras para que el pequeño bebé pueda por fin nacer con los riesgos que implica: se pasa el parto, el bebé sufre, no te atienden correctamente, se pueden desgarrar y un largo etcétera. Las de cesárea igual: no porque sea programada quiere decir que al anestesiólogo no se le pueda pasar la mano y ahí queda la mamá, o que el cirujano le calcule mal y seccione una vena, incluso que por los mismos nervios la presión se suba tanto que no sea posible ni siquiera poner el suero. Son muchas situaciones a tomar en cuenta.

Se los dice una mamá que:

- Tuvo dos cesáreas programadas por estrechez de cadera (y no anda criticando a las de parto normal)

- Sufrió depresión posparto de su primera hija (y no se hace la sufrida porque sabe que cientos, miles de mamás pasaron por lo mismo)

- Tuvo un posparto de terror con infección de puntos incluida (y que comparte su experiencia porque puede que a otras mamás les sirva)

- No amamantó a sus hijos porque una NO QUISO y el otro sólo fue por un mes (y no se pelea con las prolactancia exclusiva ni con las profórmula: se trata de no dejar morir de hambre al bebé, ¿no?)

- Se pone en el lugar de las demás porque sabe exactamente lo que se siente andar el camino de la maternidad (y lidiar con que la mayoría sean tan radicales en sus ideas y no sientan el menor asomo de empatía)

Por favor mamás: no seamos nuestras propias enemigas, al contrario. Si de por sí la maternidad es complicada, ¿no creen que lo es más si nos la pasamos criticando al resto? Seamos mejores, sí, pero mejores seres humanos que NO CRITICAN y SÍ AYUDAN. Seamos ese tipo de personas. Ese tipo de mamás.

 

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