Itinerario de una mamá solitaria

Itinerario de una mamá solitaria Foto: iStock

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Itinerario de una mamá solitaria

La quietud por fin en casa. No se escucha nada. Sólo somos mi respiración y yo. ¡Aaaahhhh qué paaaaaz! El padre de mis criaturas se los llevó todo el fin de semana. Las instrucciones habían sido claras: “paso por ellos el viernes y te los regreso el martes, yo los dejo en la escuela, por favor, sólo avisa que el lunes no irán. ¿Me ayudas a empacar 3 mudas de ropa y echar sus salvavidas?” “¡Genial!”, pensé, “se los va a llevar a algún balneario, por fin tendré tiempo para hacer miiiiiil cosas”… ¡Aaaaayyyy ajáaaaaaa!

Viernes 10 PM. Comienza la convivencia conmigo misma. Pocos trastes están ahí sucios y uno que otro juguete regado, ¡aaah!, porque eso sí: no dejé que mis duendes se fueran sin antes haber medio recogido su cuarto. Total, veré la tele.

Sábado 2 AM. Sigo despierta. Al fin no tengo que levantarme temprano ni atender a mis peques. Trazo mi plan de dormir hasta las quinientas, comer y volver a dormir, no quitarme la pijama y moverme sólo lo necesario, es decir, poner los dedos en el control remoto. ¡Qué padre suena!

7:17 AM. Abro los ojos. Mi vecina de arriba canta a todo pulmón “Ahora es taaarde, señora, aaahora es tarde señora, ahora nadie pueeede sacarloooo de míiiii… y él me dijooo que era liiibreeee…”, de segunda voz distingo a Jenny Rivera pero mi vecina le echa más sentimiento. Dormir de nuevo, imposible. Ok, no logré el primer objetivo de dormir mucho. Pienso en ir al centro a comprar chucherías, pero la flojera, nadie que me acompañe (y mi cartera) me dijeron que era mejor quedarme.

11:25 AM. Almuerzo mientras veo la serie de DON José José, la recomiendo.

15:34 PM. Después de cuatro capítulos por fin me muevo del sillón y decido ir con mi madre. Llego para gorrearle la comida y ahí me entero de que mi casi exmarido se llevó a mis hijos a Acapulco. Sí A-CA-PUL-CO y no me dijo naaaaada. Admito que sentí un poco de envidia: ellos en la playita, coquitos, buen clima y yo sintiéndome como perrito perdido en mercado.

18:25 PM. Veo una película con mi madre y mi hermana. Me como a besos a mi sobrina. Sí, sigo pensando en ACAPULCO. Me consuelo con una hamburguesa y unas fresas con crema. Adiós dieta.

22:05 PM. Tomo un UBER, llego a casa y decido seguir con la serie. Medio capítulo después me duermo. Entre sueños escucho “mi niña cree en míiiiii y me siento tan humilde ante este amooooor”

Viendo la tele

Y ahora… ¿qué hago?

 

Domingo 02:23 AM. Despierto en el sillón y la serie como loca. Me arrastro a mi cama con la esperanza de (ahora sí) dormir mucho.

08:12 AM. Despierto. Juro que escuché a Dany decir “mamáaaaaa”. Obvio no, ellos siguen en ACAPULCO.

10:32 AM. Me voy a desayunar. El buffet suena bien, veo a las familias convivir. Extraño a mis niños.

12:17 PM. Voy al mercado. Me entretengo escogiendo las cebollas y un par de jitomates. Pienso en el menú semanal y compro lo necesario. Nota mental: no comprarle más a la güera de los chayotes: me cobró 5 pesos de más.

14:37 PM. Llego hasta morada del calor y cargando bolsas. No quiero salir. Una llamada de mi hermana y la promesa de más chilaquiles y tacos de suadero me animan. Voy de gorrona de nuevo.

 

Carrito de súper

 

16:24 PM. Cargo y beso y beso y beso a mi sobrina. Indago más sobre qué hacen mis hijos. “Mamáaaaaa, está bien bonito el hotel, me hicieron trencitas y nos subimos a la banana”, me cuenta Gore eufórica. Le pido que se diviertan mucho… sin mí. Snif.   

19:30 PM. Me voy y (como toda buena ama de casa) paso por la despensa, recorro pasillo por pasillo, echo las cosas al carrito mientras pienso: “Acapulco, se fueron a Acapulco a la de sin susto”.

20:40 PM. Llego a casa, acomodo la despensa. Ya no hay nada qué hacer. ¿Tiraré una pelusa para barrerla? No, mejor me sigo viendo la serie. ¿Mencioné que los niños están en Acapulco?

23:14 PM. Pongo mi despertador. 04:30 AM sonará. Me voy a dormir y pienso: “¡Vaya! Acapulco… qué buen regalo para mi hijo por su tercer cumpleaños”.

Sí, ese fue el motivo del viaje: mi hijo no tuvo fiesta de cumple como la de su hermana, así que su padre decidió llevárselos a la playa. Me alegra harto que se hayan dado esa escapada y aunque tuve muchíiiiiisimo tiempo para mí, no hice nada de lo que planeé. Andar de mamá solita esta vez no me gustó. Me hubieran llevado a Acapulco (si su padre me invita a todos lados, ¡faltaba más!), allá se me hubiera olvidado que son un par de contestones, mal geniudos y chiquillos desesperantes… pero que amo con todo el corazón.

Nostalgia

#HistoriasDeUnaMamáReal

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Aclaracion:

El contenido mostrado es responsabilidad del autor y refleja su punto de vista, mas no la ideología de Melodijolola.com

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