De los pequeños y grandes hurtos

De los pequeños y grandes hurtos

Eran las 9 de la noche cuando comenzó el pleito en WhatsApp:

Mamita de Brandon Arturo:

“¿Alguien se llevó la sandwichera roja de mi hijo? Se la quitaron mientras él fue al baño”

Mamita de Fernando Iván:

Fernando Iván, no

Mamita de Yosselin Andrea:

Yosselin Andrea, no

Mamita de Eduardo Adonaí:

Eduardo Adonaí, no

Mamita de Jessica Jazmín:

Jessica Jazmín, no

Mamita de Iker Javier:

Iker Javier, no

 

Y así nos fuimos hasta que salieron las 37 mamitas a decir: Mi Fulanito de Tal, no… pero JAMÁS apareció el “Sí”. ¿Acaso no tienen comprensión lectora? Insisto: dijeron quién SÍ lo tiene, no quién NO. Lo peor del caso es que así es cada que algo no aparece: la libreta, el lápiz, la goma… y sí: nos tenemos que chutar la lista de “no’s” acompañada por los nombres de los chiquillos. ¡Ah!, pero esta vez fueron más allá: comenzaron a decir que no se valía que los niños empezaran a robar desde temprana edad, que debíamos enseñar a respetar y que por qué diablos el maestro no ponía atención en este tema.

Otra mami dijo que esas mañas se aprendían desde casa, a lo que la mamita del agraviado sentenció: “se dan a conocer por una sandwichera”. “Toda la razón”, pensé. Otra mami menos enojada (obvio porque su hijo no era el afectado) comentó:

“Kreo k c nos olbida que son niñios y a beses no lo acen con intension a la megor se le izo fasil a otro niñio tomar lo k estaba ay”

Cuando pude descifrar el mensaje, también la apoyé mentalmente. Cierto es que los niños en la escuela sólo son un reflejo de lo que son en sus casas: si son mal portados lo serán aquí y en China, si son educados, eso también se verá. En fin, yo iba a comentar que teníamos que poner especial atención en recalcar a nuestros hijos que no tomen lo que no es suyo, así de simple. Pero justo en ese momento la mamita de Dayana Montserrat dijo:

“Pero no nada más son los lápices o la sandwichera, a mi hija le quitaron su dinero y una de sus libretas, además su chamarra del pants tampoco la encontró”

Oh, oh, robo mayor detectado. Nadie le respondió en un buen rato, hasta que por fin la mamita de Itzel Guadalupe le dijo:

“Mamita, la semana pasada le expliqué a su niña que mi hija tomó el dinero sin pensar porque quería un dulce, no se enoje, son niños y NO SABEN LO QUE HACEN, también confundió la libreta y la chamarra… mañana se la llevo”

¿Es neta? ¿UNA SEMANA DESPUÉS? ¿Te pusiste a explicarle a la niña, en vez de a su mamá? Silencio sepulcral. Cuando de repente apareció el “escribiendo…” del WhatsApp. 2 minutos. 3. 5… 9 largos minutos después un simple “Ok” destelló en mi teléfono. Seguramente la mamita de Dayana Montserrat le escribió hasta de lo que se iba a morir, pero elegantemente decidió no hacer más grande el chisme.

 

Tupper

Ingrata sorpresa

Total que así estuvimos, fácil hasta las 11 y pico de la noche: unas veladamente acusaban de raterillos de poca monta a los niños y de cacos de vecindad a los padres irresponsables que daban semejante ejemplo, mientras que otras sólo decían el ya clásico “no se peleen”. Para ser franca yo sólo leía lo que la mamita de Brando Arturo despotricaba y no di opinión alguna, permanecí en las que veíamos el chisme desde las gradas. Segura estaba yo que mi Paula Goretti no había agarrado nada ajeno. Error.

Al día siguiente llegamos a la escuela y pasamos a comprar su desayuno. En eso muy oronda Gore me espeta: “Mami, ayer sí me comí el melón que me mandaste”… “¿Cuál melón? ¡Yo no te mandé nada!” “Qué sí me mandaste, mami, mira aquí está el tupper”, en eso saca la sandwichera roja que la noche anterior había sido motivo de pleito. NOOOOOOOOO, ¿así que Gore había sido la ladronzuela por la que salieron a relucir tantos temas? ¡No podía ser!

“¿De dónde la agarraste, Gore? Dime la verdad” “Mami, estaba en mi lonchera” “Pero yo no te mandé nada, yo no tengo tuppers así” “De verdad, mami, estaba en mi lonchera”. Le dije que no era suya, que la devolviera por favor y la encaminé a la entrada. Acto seguido escribí lo siguiente en el grupo:

“Mamita de Brandon Arturo: una disculpa, hasta ahorita que abrió la lonchera mi hija me di cuenta que traía el tupper que menciona. Me dice mi hija que estaba puesto en su lonchera y creyó que yo se lo había enviado. Ya lo lleva y hoy mismo lo devuelve. Disculpe que ni siquiera lo lleve lavado pero (como mencioné) hasta que le puse su desayuno aquí afuera de la escuela vi que lo traía. Jamás vuelve a suceder algo similar, al menos no con mi hija. Qué vergüenza con usted, mamita”

Apareció el “escribiendo…” y respondió: “No se preocupe. Gracias, favor de entregárselo a mi hijo”. Zanjado el asunto. A la salida le pregunté a Gore que cómo había estado el tema del tupper y me dijo que su compañerito se sienta junto a ella y que confundió su lonchera con la de él, metió ahí su tupper y se le olvidó. Después cuando su mamá le preguntó, él inventó que se lo habían robado. Así que aquí cabe la pregunta del millón: qué es peor, ¿mentir por salvarte de un regaño o decir que eres distraído? De algo estoy segura: mi hija no miente porque el tupper sí estaba en su lonchera, ella no supo quién lo puso, pero de que estaba ahí, estaba.

Además, si quisiera encarrerar a Gore en su incipiente vida delictiva, simplemente hubiera hecho mutis y no habríamos devuelto nada. Total, el tupper ya estaba perdido, ¿no? Pero precisamente aquí radica la buena educación y valores que cada uno inculcamos a nuestros hijos: Gore entró a la escuela, le dio la sandwichera a Brandon Arturo y le dijo: “Lo siento, pensé que mi mamá me lo había puesto”. Pues nada, que de lo único que es culpable Gore es de haberse comido el melón…   

#HistoriasDeUnaMamáReal

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En Facebook: @fhdzperez

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Aclaracion:

El contenido mostrado es responsabilidad del autor y refleja su punto de vista, mas no la ideología de Melodijolola.com

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