4 frases que parecen optimistas pero que ya no deberías decirle a tus hijos

4 frases que parecen optimistas pero que ya no deberías decirle a tus hijos

Navegando por internet me encontré con un artículo que me dejó literal con la boca abierta. ¡No lo podía creer! Se trata de una investigación que demuestra que algunas de las frases que más utilizamos con nuestros niños -que según nosotras son positivas- pueden tener totalmente el efecto contrario.

Cuántas veces mi hijo Tomás ha llegado de la escuela con unos dibujos y le he dicho “buen trabajo”, sin pensar que esta frase puede ser destructiva para él. Así que aquí te dejo las frases que según este estudio, deberías eliminar a la hora de hablarle a tus hijos y claro, todas con sus alternativas para que las reemplaces.

 

Buen trabajo:

El gran problema con esta frase es que la repetimos muchísimo y por cosas por las que el niño no ha puesto su mayor esfuerzo. Esto enseña a los niños que cualquier cosa puede ser “un gran trabajo” cuando mamá o papá lo dice.

Reemplázala por: “Realmente te esforzaste en eso”. Al centrarnos en el esfuerzo de un niño, le estamos enseñando que eso es lo más importante, mucho más que el resultado. Esto enseña a los niños a ser más persistentes cuando están intentando hacer una tarea difícil y les hace ver al fracaso como un paso más hacia el éxito.

 

Buen niño o buena niña:

A veces le decimos esto a nuestros hijos cuando hacen algo que les pedimos, como ordenar su cuarto o comerse toda la comida. El problema está en que cuando los niños escuchan “buen niño” después de realizar una tarea que se les ha pedido, asumen que sólo son “buenos” porque han hecho lo que les has pedido. Y claro, como ellos no querrán perder ese estatus de ser buenos, van a hacer las cosas que les pides siempre esperando recibir esa respuesta de tu parte.

Reemplázala por: “Aprecio mucho que me hayas ayudado”. Esto hace que los niños sepan que estás agradecida porque te han ayudado con lo que les has pedido, pero sin que esto involucre el ser un buen o mal niño.

 

Eres tan inteligente:

Siempre lo decimos pensando que así vamos a hacer que crezca su autoestima, pero no es así. Ellos piensan que sólo son “inteligentes” cuando sacan una buena calificación, cumplen un objetivo o hacen un dibujo muy bonito…y eso hace que se presionen muchísimo en cada tarea que realizan.

Reemplázalo por: “Realmente has trabajado duro en eso”. Enfócate más en el esfuerzo que en el resultado y así no lo harás que trabaje bajo presión.

 

No llores: Lidiar con las lágrimas de tus hijos no es tarea fácil, pero cuando le decimos que no llore, invalidamos sus sentimientos y le damos la idea de que sus lágrimas son inaceptables.

Reemplázalo por: “Está bien llorar”. Todos necesitamos llorar a veces y lo mejor en estos casos es que le expliques a tus hijos las otras opciones que tiene, pero déjalo llorar hasta que él se de cuenta que no debería hacerlo. 

 

(Vía Life Hacker)

 

 

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