Vacié mi clóset y… recuperé mi paz mental

Vacié mi clóset y… recuperé mi paz mental

Dicen que nuestra casa es reflejo de nuestra persona y solo me queda decirte; es verdad. Desde hace tiempo me había sentido abrumada, agotada e irritada, sin, al menos yo creía eso, explicación.  Hasta que después de tomar un taller de inteligencia emocional, me explicaron que es por situaciones que una carga del pasado o de pensar en el futuro.  

Yo la verdad, no lo creía, hasta que leí “La magia del Orden” de Marie Kondo y explicaba, justo lo mismo. Nuestro hogar es reflejo inconsciente de cómo nos sentimos: acumulamos desde esa blusa que nos quedaba antes del embarazo, hasta la bufanda que nos dio nuestra amiga de preparatoria.

¿Te has dado cuenta que conservas cosas de muchísimos años y aún así no las utilizamos? Bueno pues es por la carga emocional. Es por eso que cada vez que las vemos nuestros sentimientos afloran, pero una vez resguardada nos olvidamos de ellos.

Así que para mi fue agobiante y decidida a sentirme mas tranquila decidí hacer una limpieza extrema. Y seguir los pasos de Kondo.

 

Mirar que es lo que tienes

 

Lo primero que hice fue, empezar por la ropa, que es lo más cercano a nuestro cuerpo y nuestras emociones; ella recomienda vacíar completamente TODOS LOS CAJONES sin dejar nada olvidado.

Así fui vaciando un closet, repleto de cajas y bolsas, otro mueble en el vestidor, los percheros y hasta cajas que estaban escondidas debajo de la cama.
Una vez terminada la tarea, no lo podía creer: mi cama tan bonita, no se veía de  las tantas capas de ropa que la cubrían.  Encontré abrigos que no me acordaba, los pantalones de la universidad esperando a que se usaran de nuevo y sí, aunque te rías, una falda de primaria que por mi cintura tan pequeña (que todavía mantengo) me quedaba y la había guardado por si las dudas.

 

limpiar closet

 

Casi me suelto a llorar: entre asombro, duda y otro sin fin de emociones no podía creer qué veía. Mi vida acumulada ahí. Respiré hondo. Y fui por el segundo paso:

Agradecer y dejar ir

 

Kondo, recomienda que para decidir qué se queda y que se va, primero debes seleccionar  de 5 a 10 prendas, ¡tus favoritas! Las que mejor te hagan sentir sin dudarlo y después, elegidas estas, las sobrantes  debes acercarlas a ti y sentirlas: si te hace sentir bien, la pones de un lado; si no, debes darle las gracias y ponerla del otro lado.

 

¿Funciona? Cuando hice eso, desapareció al menos tres cajas escondidas debajo de mi closet, un perchero y más. Tú dirás.  Respiré y poco a poco fui viendo lo que era mi cama.

 

closet

 

Si lo piensas, es lo mismo con tus relaciones interpersonales, tu trabajo, tu familia: mantienes gente ahí porque pues has formado un vínculo pero, no te hacen bien.  Creo que fue una llamada de atención para pensar bien quienes tengo a mi lado

Cuando terminé esto, fue agotador pero satisfactorio. Así que lista para la parte más difícil: seguí a
 

Dar orden

La autora recomienda que dobles la ropa y la acomodes de tal forma que respiren tus prendas una de otras; doblando con cuidado,  usando ganchos adecuados, etc. Para que no aprietes todo y maltrates.

Proseguí y lo hice ¿El resultado? Mis ganchos salían sin problema del clóset, mi suéteres se sentían suaves y mi ropa lucía de aparador.
Lo que me llevó a darme cuenta que como cuidamos nuestra ropa es como cuidamos de nuestra persona.
Fue impactante ver que al final había sacado 10 bolsas negras de ropa y más de 4 contenedores para guardarla pues al final es un reflejo de cómo me veía, me sentía y que muchas veces no prestamos atención a todo lo que tenemos en nuestra vida y como la llevamos. Me sentí más tranquila, plena y libre.

Si te gustó esto, te recomiendo el libro, el cuál puedes ver aquí.

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